Piedad Córdoba pone en duda que secuestrados hubieran sido fusilados por FARC

Mientras el país estaba empezando a recibir la noticia del fusilamiento del coronel Édgar Duarte, del mayor Elkin Hernández, del intendente Álvaro Moreno (Policía), y del sargento José Libio Martínez (Ejército), la exsenadora Piedad Córdoba salía al paso y daba de parte de las FARC sobre una supuesta liberación de estos mismos soldados.

Cosa a la que estamos suficientemente acostumbrados, que Córdoba salga en defensa del terrorismo cada vez que “meten la pata” escudada en sus juegos políticos desde su fachada como “zar de la liberación de secuestrados”.

Pero por la dignidad de los plagiados y sus familias, además de un poco de consideración con su absurda muerte, Córdoba, al menos por diplomacia, no debió salir con su carta solo hasta que los medios daban el urgente del asesinato. Una clara muestra de oportunismo a favor de las FARC.

Pero, no conforme con la investigación de la Policía Judicial, la Fiscalía, el parte de Medicina Legal, y el testimonio del sargento Luis Erazo (Policía), único sobreviviente, Córdoba se mostró en “duda” de quiénes o cómo fueron asesinados los cuatro exsecuestrados (ex porque ahora son libres).

Desde mi humilde opinión, no esperaba menos. Creo que está actuando coherentemente con lo que sabemos y conocemos de ella, lo que ha representado por años y lo que hoy le da vigencia política en un país que claramente no la ve como su ciudadana.

El presidente Santos dijo sentir “rabia” por esas declaraciones, quizá sea lo justo que sentimos lo mismo cuando se atrevió, por encima de las evidencias técnicas, acusar al Ejército del asesinato de sus propios hombres.

Quizá ella desconozca, aunque no lo creo porque sabe más de lo que debería, que el Estado a invertido en la última década cientos de millones de dólares en equipo humano y técnico solo para traer de vuelta a los cautivos, y que en esa empresa han perdido la vida más de 2000 soldados y policías.

Democracia significa respetar la diferencia y yo respeto a Piedad Córdoba, estoy en contra que la amenacen y que otros actúen con ella como sus amigos de las FARC contra nosotros, pero que también ella respete un poco nuestra inteligencia.

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